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20/01/2021    

La historia del que aprovechaba el tiempo ajeno.

¡Hola!, antes que nada creo que te interesará saber que acabo de publicar en El Camino de Java, Volumen 2, el resto de las lecciones de Tomcat, en específico lo que verás son ejemplos muy sencillos pero donde apliqué el tan mencionado patrón "MVC2", lo relevante de este ejemplo es que con la teoría que te voy a mostrar, te ayudará en su momento a comprender mejor cómo funciona Spring, y de paso también incluí una lección para que aprendas a enviar archivos al servidor, que es algo que seguramente querrás incluir en tus proyectos.

Sin duda lo que más he realizado en mi carrera son desarrollos web, y lo interesante de estos proyectos es que prácticamente todos se deben desarrollar en equipo, donde siempre participan empleados de la compañía para la cual estás trabajando, porque es indispensable que esté involucrado alguien que conoce las necesidades del negocio para garantizar que el sistema cumpla con las expectativas, pero estas personas no siempre piensan primero en su compañía sino en el provecho que le pueden sacar a su posición temporal, y alguien de quien me acuerdo mucho es de "el empleado que le gustaba aprovechar muy bien el tiempo ajeno", y siempre que me acuerdo termino soltando una carcajada, los que me ven muy concentrado en mi monitor y de repente escuchan que me río, deben pensar que estoy loco jajaja, pero te voy a contar la historia:

Afortunadamente no me tocó interactuar con él, pero lo pude ver en acción. Era una persona seria que siempre llegaba con algún compañero para a pedir ayuda, pero invariablemente terminaba su petición con "y aprovechando, ¿podrías ayudarme a _ _ _?" (llena el espacio en blanco con cualquier cosa), así que siempre iba a pedir por lo menos dos cosas: La primera era algo insignificante, pero la segunda normalmente era una barbaridad que los tenía que hacerse quedar hasta tarde para cumplirla. ¿Te imaginas?:

Jajaja, en ese momento quedaban ensartados. La técnica de esa persona era: Primero pedir un favor muy simple para hacer sentir a la otra persona productiva, y ya que todo está bien entre ellos, entonces hacía la petición desgraciada, y como ya están en modalidad de agradecimiento, pues ya no les queda otra mas que aceptar. Lo que más me daba risa es que siempre incluía la frase "... y aprovechando", y vaya que si se aprovechaba jajaja.

Así que no olviden la moraleja amiguitos y amiguitas: "En esta profesión, la timidez te puede salir muuuy cara"...

¡Hasta la próxima!

Raúl Cosío

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